Después de de haber desarrollado bien la segunda fase, sin abandonarla y de forma simultanea, pueden empezar la tercera, que es la práctica que les va a conducir a desarrollar la visión del aura.
Esta fase, sin un buen entrenamiento en la segunda, tiene pocas posibilidades de llegar a buen término, por lo que les aconsejo no dejar nunca la segunda.
En la misma habitación que hemos estado utilizando y que ahora dejaremos en penumbra, colocaremos en la pared opuesta a la ventana o abertura que haya en ella, un paño negro o azul oscuro opaco y sin brillo. A la altura de nuestra vista, dependiendo si estamos sentados en el suelo o en una silla, situaremos una pequeña repisa, encima de la cual pondremos una pequeña figura u objeto de color blanco.
Nos situaremos a dos metros frente al objeto y de espaldas a la ventana o puerta.
Primeramente nos concentraremos en nuestro cuerpo, como si éste fuera de luz blanca muy fuerte y radiante, sin materia física, de la misma naturaleza que el arco iris. Debemos visualizar un rayo de luz blanca muy brillante, que partiendo de nuestra frente, se introduce en el objeto de la repisa, llenándolo por completo, convirtiéndose en luz e irradiando una aureola blanca muy brillante a su alrededor. Nos quedaremos un rato concentrados en el objeto y la luz que desprende. Luego retiraremos la luz, que volverá a penetraren nuestra frente y nos quedaremos otro rato concentrados en nuestro cuerpo de luz blanca.
Puede ocurrir, que efectuando ésta práctica, observen una explosión de colores. Si ocurre ésto, no debemos alarmarnos, todo lo contrario, mantener la relajación y la concentración, pues ésto es la manifestación de la apertura del tercer ojo.
Para efectuar la siguiente práctica, retiraremos la repisa y figura, situándonos en el mismo lugar y postura que antes, y al mismo tiempo que nos concentramos en nuestro cuerpo como si fuera totalmente de luz transparente, levantaremos la mano izquierda y con los dedos separados la situaremos de forma que nos quede la palma mirando hacia nosotros, enfrente de nuestra vista, teniendo de fondo el paño negro. Nos concentraremos el la porción de paño negro que queda detrás y alrededor de la mano, como si la perforáramos con la vista. Si nuestra concentración es buena, al principio, percibiremos un leve humillo o neblina gris-azulado en todo el perímetro de la mano, haciéndose mas visible entr los dedos. Si seguimos bien concentrados, empezaremos a ver leves destellos de color que alcanzan mayor amplitud que el halo gris-azulado.
Seguidamente mandaremos mentalmente un flujo de luz, que partiendo de nuestro cuerpo y recorriendo el brazo, se concentrará en nuestra mano, aumentando así la visibilidad de los destellos.
También pueden practicar colocándose de espaldas al paño con un espejo ante ustedes, de forma que vean su silueta con el fondo negro reflejada en el espejo. En ésta posición, visualizarán un rayo formado por todos los colores del arco iris, que, partiendo de su frente se introduce en la frente de su figura reflejada en el espejo. Después harán la visualización a la inversa, o sea, que el rayo multicolor sale de la frente de .la figura reflejada en el espejo y se introduce en la suya. Efectúen esta operación varias veces seguidas, para luego, finalizar reabsorbiendo el rayo y concentrándose en la figura reflejada en el espejo de la misma forma que lo hicieron con la mano.
En éste ejercicio es probable que de repente observen una explosión de luces y colores que lo invaden todo. No pierdan la calma, sigan concentrados y verán como dichas luces van tomando posiciones en su cuerpo reflejado en el espejo y en todo su contorno.
Una vez hayan logrado una perfecta concentración, un completo vacío mental y empiecen a ver el aura, la postura corporal que han adoptado hasta ahora ya no tiene tanta importancia. A partir de aquí, pueden empezar a practicar con una persona de su confianza y que se preste a ello.
En el momento de la experiencia, dicha persona, se deberá situar completamente desnuda de espaldas al paño negro, a unos veinte centímetros de el, entonces se concentrarán en la silueta, como si ésta persona tuviera un cuerpo inmaterial hecho solamente de luz.
Al principio, es muy importante que la persona a observar esté completamente desnuda, pues la ropa puede distorsionar la visión.
Si anteriormente ya han empezado a observar el aura en su propia mano, verán en el sujeto emanaciones de colores que parten de distintos órganos y zonas del cuerpo. Con esta visión y la guía de colores que expondré mas adelante, podrán empezar a estudiar su aura, aunque un diagnóstico correcto requiere un gran entrenamiento y mucha experiencia.
Mientras van observando los distintos colores, pueden indicar a la persona que tienen delante, que intente modificar su estado anímico con algún pensamiento positivo y negativo. Mientras ésto sucede, verán cambiar algunos colores hacia tonalidades más pálidas u oscuras.
Si desean realizar esta experiencia, pero todavía no han llegado a observar el aura, pueden recorrer con la punta de los dedos el perímetro de dicha persona sin llegar a tocarla, a unos dos centímetros del cuerpo y analizar las sensaciones que percibirán en su chakra del corazón. Convertirán dichas sensaciones mentalmente, en una esfera de luz blanca, muy brillante situada internamante en el centro de su pecho. De aquí partirá un rayo de luz blanca que ascendiendo por el centro de su cuerpo, paralelo a la columna vertebral, saldrá por la parte central de su frente e irá a tocar la zona que intenta captar con los dedos.
ADVERTENCIAS: Visualizar significa ver con los ojos de la mente.
En un primer grado, simplemente podrán imaginar, crear con la imaginación. Una vez estén bien entrenados, verán claramente los procesos luminosos, o sea, rayos de luz, esferas, etc. Cuando visualicen algo, deben hacerlo muy etéreo y transparente, como un arco iris, pues de lo contrario, podrían llegar a materializar la visualización, lo cual sería negativo y peligroso.
Es muy probable, que si han realizado bien la segunda fase, ya puedan ver directamente el aura sin necesidad de utilizar las técnicas de la tercera.
Para poder efectuar un diagnóstico correcto a través del aura, la persona a observar debe estar completamente desnuda e incluso es conveniente que antes se haya dado un baño con jabón neutro.
La ropa, como he dicho antes, distorsiona el aura, y en algunos casos, según el tipo de tejido la oculta.
Estas prácticas, sobre todo la segunda fase, deben provocar una gran paz y felicidad interior. Si ésto no sucede cuando ya llevan un tiempo practicando, es que hay algo que no han hecho bien, en tal caso, deberán repasar lo dicho anteriormente y empezar de nuevo.
A pesar de que existen muchas mas técnicas para facilitar la visión del aura, practicando a fondo las aquí descritas, será suficiente, pues son de las más poderosas.
En la cuarta parte les ofreceré la interpretación de los colores.
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